Archive for 26 febrero 2010

3. FLAVIO Y MAGA

26 febrero 2010

A último momento. Viernes 21:57.

Alguien golpea en el vidrio de la puerta. Hormiga decide ignorar el sonido y seguir leyendo Watchmen. Por el rabillo del ojo ve el reloj digital que tiene bajo la caja, son las 21 y 57, faltan 3 minutos para el cierre del negocio. Está técnicamente cerrado y no piensa dejar de leer por nada. Y menos por ella. El golpeteo persiste. Hormiga comienza a molestarse, porque sabe que no lo dejará terminar el capítulo en paz, levanta la vista y corrobora lo que ya sabe. Sí. Es ella, la pesada que siempre viene los viernes dos segundos antes del cierre y no sabe qué carajo llevarse. Nunca sabe. Nunca se decide. Pero tampoco acepta cualquier sugerencia. Es exigente en su ignorancia. El Hormiga la mira, ella le hace gestito de abrime, querés? Y él la mataría. Es de la mujeres que le desea al enemigo. Debe ser una rompe cocos. No es fea, ojo, en  una isla desierta le daría. Y cómo! Pero acá en Perón y Uruguay, no le toca ni un pelo. Le abre, ella entra. Hola dice “Ya cerraste? “Sí” dice él. Pero todavía no es la hora dice ella. Y repiten la misma escena estúpida de los últimos 3 meses. Ella siempre viene los viernes a buscar un DVD y nunca sabe que llevarse. Y siempre le pide sugerencias. Y siempre vuelve y le dice que no le gustó lo que le recomendó. Evidentemente tienen un gusto opuesto. Jamás, ni en una isla desierta se la podría garchar.

Ya sabés que vas a llevar?” dice Hormiga. No dice ella. “Me dejás mirar?” Y el Hormiga le dice que sí, pero que él está apurado. Una emergencia dice. “Mi perra. La internaron” “Ah…” dice ella. La semana pasada no tuvo cría? “Sí” dice él inmutable, “le quedó un cachorrito adentro parece y se está pudriendo”. Ella lo mira. Sabe que es mentira. Recontra mentira pero solo dice: “Qué tremendo y se pone a buscar una película. El Hormiga se pone nervioso. Quedó en encontrarse con Flavio, tiene que estar en la casa en diez minutos porque empieza la maratón de Kojak, y los dos son fanáticos.

Flavio mira su reflejo en el monitor de la isla de edición. Se ve la remera naranja con la imagen de Stanley Kubrick.

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Se mira, la mira…. Y mira la pareja de tango congelada en su monitor. Y juega con la teclas y la pareja hace un paso y lo frena. Y vuelve a poner una y otra vez el mismo cuadro. . . deseando que la pareja se caiga y ella se quiebre una pierna. Pero sabe que no pasa nada de eso. Que son unos pobres tipos que luchan por ganar un estúpido concurso de tango. Tiene que llamar al Hormiga. Es tan puntual y él no va a llegar. Y lo llama. El Hormiga le dice que estaba por llamarlo que está la pesada que siempre viene los viernes a último momento. Flavio le dice que tiene que cancelar, que tiene que avanzar con el documental de tango, lo tiene que entregar la semana que viene y no hizo ni un 25 por ciento. Y Hormiga que la chupe, que no, que tiene que salir de esa isla. Y se acerca Maga y le dice: “Qué llevo? Dame una sugerencia que no me decido por nada. Hormiga la mira molesto: “No te va gustar, lo que te recomiendo yo no te gusta. Agarrá cualquier cosa”. Y mira la sugerencia de la semana: “Papá por un día”. Llevate esa, es una comedia bárbara” y Maga le dice que prefiere ver canal 9 antes que esa película. Hormiga se muerde el labio y le suplica a Flavio, que está esperando del otro lado de la línea: “Tírame un titulo, Flavio, una soga, que no me voy mas de acá”. Flavio mira a Stanley en su remera y suspira: Lolita”. Hormiga salta: “Es una verga esa película…” Flavio niega:  “La de Adrian Lyne no, la de Kubrick digo. El guión lo hizo Vladimir Nabokov. La primera versión duraba 9 horas. Kubrick flasheó, dijo que era el mejor guión que leyó en su vida… sabias? No” dice Hormiga… “Ni en pedo”. Y mira a Maga y le dice: Sabés quién es Nabokov…” “No” dice Maga Qué peli hizo antes? El Hormiga la fulmina: “ninguna hizo, pero anda a la segunda fila, primer estante al medio, y agarrá “Lolita”, en la tapa tiene la cara de una chica con anteojos de corazones, llevate esa. Maga sonríe, lo de anteojos de corazones parece gustarle y se va hacia la estantería a buscar la película… y Hormiga le dice a Flavio: Macho, salís de esa isla ya, y nos vemos en “La Academia, nos tomamos ocho cervezas y jugamos al pool. El que emboca la primera bola gana. No me podés decir que no Y le corta. Flavio corta. Mira a Kubrick en el reflejo del monitor y de pronto le dan unas ganas locas de ver Lolita.


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2. FLAVIO Y MAGA

19 febrero 2010

La Herida Abierta

“Porque son horribles, Flavio. Y porque están viejas y gastadas, por eso” le dice Hormiga en la cara, mientras ojea el numero 1 de Sin City : “El largo adiós”, en castellano, con la intención de llevárselo al sobrino para el cumpleaños. “Hay zapatillas que zafan, pero las Topper, no. Y menos esas, que no te sacás desde hace un año, que insistís en usar hasta que se rompan, que ya está desteñidas, grises, ya no blancas, esas Topper de lona inmunda, ésas definitivamente no zafan”.

Flavio lo mira con cara de hastío, el Hormiga siempre se la agarra con algo y hoy se la agarró con él. “Da sucio, da descuidado, da pendejo, da…. NO DA…  por eso te dejó la mina. Le era insoportable verte siempre, de día, de noche, de cumpleaños, de año nuevo, todo el tiempo con las Toppers. Se agotó. No de vos. De tus Toppers. Flavio tira  la revista que estaba mirando y lo fulmina: “No podés ser mas boludo, vos”. Y se va del Club del Comic. El Hormiga deja con pesar “Sin City” y lo sigue hasta la calle.

“Pará, no seas sensible”. “Dejate de joder” le dice el otro. “Con Sandra no te metas”. “Por qué?” dice Hormiga. “Cuando estaba acá, todo bien, pero ahora que pasó a mejor vida…” y Flavio se planta en la vereda. “Cortala, Hormiga. No se murió”. “Por desgracia” dice el Hormiga. “Esa hija de puta debería haberse muerto camino a Bariloche. No tenía derecho. Ningún derecho”. Flavio entiende que Hormiga está sangrando por la herida. Por su herida. Y le apoya la mano en el hombro un segundo y se va.

Hormiga lo mira irse. Odia que su amigo sufra. Quiere arrancarle a la yegua de Sandra de adentro. Quiere presentarle mil minas para que la olvide. Pero Flavio es especial. Él estaba enamorado. Cómo mierda hizo? Si ella era una chota. Tiene que haber alguien para Flavio, piensa Hormiga. Yo le tengo que conseguir alguien a Flavio. Qué le voy a conseguir, si a mí las minas no me dan ni la hora. Y pasa una rubia tremenda y Hormiga la mira al instante:  “Perdoname, me decís la hora?”. Y ella sin mirarlo siquiera, le dice: “No tengo” y sigue su camino.  Hormiga aprieta los dientes y se mete de vuelta en el Club del Comic decidido a comprarle al sobrino un pijamas de Bart Simpson como quería su hermana. El número 1 de “Sin City” se lo va a comprar para él y como para no sentirse culpable, se dice, que aunque lo leyó mil veces en inglés, no es lo mismo leerlo en castellano.

Flavio camina con paso apurado por Montevideo hacia Rivadavia, rumbo a su casa. Lo mataría, a veces, al Hormiga. Pero lo quiere. Es como un hermano. Mejor que un hermano porque no lo tiene que ver en Navidad. Hormiga es incondicional. Siempre ha estado. Odiaba a Sandra como pareja suya, pero más la odia por haberse ido y haberlo dejado. Flavio aprecia ese sentimiento que demuestra la incondicionalidad del Hormiga, pero también lo detesta por momentos, porque es como si ese odio por Sandra, ese ensañamiento, los insultos que Hormiga le dedica a ella, las teorías que elucubra para que se muera, fueran el decreto de que Sandra ya no va a volver. Y Flavio odia eso. Odia que Hormiga le repita cada día que Sandra se fue y ya no va volver. No puede ser real, no puede ser cierto. Y si es cierto, qué va a hacer él? Cómo va a vivir a partir de ahora? Cómo se hace para vivir sin el amor? Y se da cuenta que se pasó de su casa, y que está bien porque no quiere volver. No quiere estar solo y dobla por Rivadavia hacia abajo. Hacia Avenida de mayo, hacia el Ávila. Sabe que no tiene que ir, que no tiene que pasar por ahí. Pero es uno de los lugares preferidos de Sandra y pasar por ahí lo acerca a ella. A Sandra.  Sandra era el amor. Y él no cree que pueda volver a amar así. No cree que en toda la ciudad haya otra persona a la que él pueda amar tanto como a Sandra. No hay, no existe. Y le da una puntada en el estómago y se frena y trata de recuperar el aliento.  Entrecierra los ojos, se ve las Toppers de lona, desteñidas, grises, ya no blancas y le duele. Corre la vista y se queda, porque le llama apenas la atención un par de zapatos rojos que pasa frente a él, son de baile como los que usaba Sandra, pero ella decía que esos zapatos no debían tocar nunca otra cosa que no fuera el escenario. Una principiante pasa delante mío, piensa Flavio y vuelve a cerrar los ojos dolorido por el recuerdo de Sandra.



La Principiante.

Adora esos zapatos rojos, de danza. Camina y se los mira constantemente. Se siente otra sobre esos zapatos. Siente su paso de otra manera y le gusta, lo que no le gusta definitivamente es el flamenco. Acaba de salir huyendo de la primera clase en el Ávila. No, definitivamente  no es para ella. Odio a la profesora, odio a las otras chicas que ya sabían algo de flamenco y la dejaron en ridículo. No, si voy a clases todo tienen que ser igual de ignorantes, piensa Maga, para qué me anoté en “Principiantes”.  Además, qué hacía esa estúpida, no me puede corregir una compañera porque pongo mal las manos. No, el flamenco no es para ella. No le sale de una. Y ella solo hace lo que sale rápido. No tiene paciencia ni tiempo para aprender cosas difíciles o en las que no va a lucirse. Ya está, terminó.  Y da por concluido su corto romance con ela danza. Se mira los zapatos rojos y sonríe. Se siente feliz de habérselos comprado. Nunca lo va a admitir,  pero en el fondo, se anotó en flamenco solo para comprarse los zapatos. Y levanta la vista de los zapatos rojos porque sabe que está llegando a la esquina y se queda dura. En la vereda de enfrente, del otro lado de Rivadavia, esperando para cruzar en sentido contrario a ella, está Mauro. MAUROOOOO!!!! siente por dentro, y se le corta la respiración. Ha fantaseado con esto durante meses, con cruzárselo en la calle, fuera del ámbito laboral. Ha imaginado mil veces que lo cruza en el barrio, sobre todo desde que él dijo que el hermano y la cuñada compraron un negocio de cafés y tés especiales en Uruguay 14. Siempre imagina que él viene a visitarlos y ella se lo cruza. Maaauro! Piensa, y el muñequito del semáforo aún está rojo. Es una señal, se dice por dentro. Tengo los zapatos rojos por fin y ahora Mauro viene hacia mí. Es como en  esa película de Jennifer Anniston, como se llamaba?, esa que ellos se encuentran de casualidad y ahí arranca todo… bah, no, no arranca todo… no arranca nada, creo que era el final eso, que en realidad se habían separado, ay, no se… no le presté atención, porque esa no la vi entera, piensa. Y es que en general no ve las películas enteras, no se engancha, no les tiene paciencia. En general las deja o usa el Fast Forward y por eso cree que las vio enteras, pero no… las adelantó. Mucho cine en Fast Forward vi, piensa Maga. Y un cosquilleo le sube por el estómago al ver que el muñequito va cambiando de rojo a color blanco y siente por dentro que va a levantar la mano en alto, sonreír y llamar a Mauro con un gritito para que el encuentro se produzca. Pero no hace nada de eso, su cuerpo se rebela y cuando el muñequito está blanco y la gente avanza hacia ella y entre la gente viene Mauro… ella se arquea, gira y con los zapatos rojos de flamenco recién estrenados, sale corriendo por la Avenida Rivadavia hacia su casa.

1. FLAVIO Y MAGA

12 febrero 2010

FLAVIO Y MAGA. DOS BARRIOS EN CONGRESO.

1.- “Cuestión de segundos”

Congreso es uno y es dos. Congreso no existe en los mapas, pero existe en el nomenclador popular. Catastro no registra ningún barrio de Congreso. Pero los clasificados del diario sí. Congreso es en realidad dos barrios, de un lado de Rivadavia es San Nicolás, del otro Monserrat.

Flavio y Maga no se conocen. Viven en el mismo barrio. En la misma calle, solo que Flavio vive en San Nicolás y Maga en Monserrat. Y es que él vive en Montevideo y ella en Virrey Ceballos. Están cerca, muy cerca. Son el uno para el otro, pero no lo saben. Circulan casi a diario por los mismos lugares, sus recorridos de vida tienen destinos comunes pero ellos los transitan con desincronia. Están a destiempo. A un mínimo destiempo. Es cuestión de segundos de diferencia el que se encuentren. Segundos que los tienen cerca, pero que también pueden ser un enorme abismo entre ellos.

LOS MAILS DE SANDRA

La isla de edición en silencio. Las ventanas abiertas. Las persianas bajas, tratando de dar sombra y algo de alivio al agobiante calor que aprieta sobre Buenos Aires. El ventilador de techo se mueve a ritmo lento. Flavio, en shorts, sentado en la silla roja que Sandra compró en el mercado de las pulgas, trata de hacer un ejercicio Zen que leyó en una versión yanqui de “El arte zen del tiro con blanco”. Trata de pensar en las frases que le dejo grabadas el Hormiga en el contestador. “Ninguna guerra se empieza si uno no quiere guerra. La mejor manera de terminar una guerra es irse de ella”. Y cierra los ojos. Y no puede, no da mas. la tentación es fuerte, lo acecha. Debería borrarlos de su computadora, pero no puede. Están ahí son los últimos vestigios de Sandra. Son la clave quizás para tratar de entender que pasa con ella. “No los agarres. Borralos, borralos del mail ya y ponete a trabajar”. Y mira delante suyo, el monitor muestra la imagen de una turista alemana, está harto de los turistas. Está harto de ese documental berreta y de los turistas que elogian en castellano chapurreado el tango y a Buenos Aires y al puto festival de tango de Buenos Aires. Odia el tango. Lo odia. Sandra lo bailaba tan bien. La sangre vuelve a hervirle. La puntada le vuelve. Piensa en el tiro al blanco. El ejercicio. Imagina el centro de un tiro al blanco, lo visualiza….  y  dispara su flecha mental hacia el centro y no aguanta mas, no puede ni siquiera quedarse a ver donde dio su flecha mental se levanta como un volcán, abre el correo y lee los últimos mails de Sandra como si se diera una panzada, como un bulímico necesitado de algo que lo contacte con ella.

Date: 14 Jan 2010 09:28:58 -0200
Subject: Hola Amor!!!!!
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Hola Amor!!!

Cómo estás??? Cómo llegaste a Bariloche??? No hace ni un día que te fuiste y ya te extraño!! Llamame cuando puedas, si es que llegaste!!! Dale, llamame cuando llegues así me quedo tranquilo!! Besos miles!!!

Te amo!!!

Fla

Date: 15 Jan 2010 21:18:58 -0200
Subject: Llegaste Sanyita?
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Hola Sanyita linda… llegaste?? Te mande un par de mensajes de texto, pero capaz que no te llegaron porque no recibí respuesta. Estoy preocupado linda, llamame cuando leas esto.

Besos. Te amo.

Fla

Date: Thu, 19 Jan 2010 07:35:57 -0200
Subject: Hola, soy yo.
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Sandra, hace cuatro días que llamo a la casa donde ibas a parar y no me atiende nadie. Por lo menos avisame si estás bien. O qué pasa? Se les rompió el teléfono? Donde estás? Llamo a la policía?

Besos, Flavio

Date: 21 Jan 2010 14:07:05 -0200
Subject: Qué onda loca???
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Por fin me atendió alguien en la casa que ibas a parar, un chavón medio fumado que me dijo que te fuiste al refugio Gutiérrez con tu novio!!!! Se equivoco de persona o qué??? Sandra, si no se equivoco por lo menos tené la dignidad de dar la cara!!!

Si se equivoco, perdoname Gordi, pero estoy re nervioso. Hace una semana que no sé nada de vos ni hablo con vos. Estuve a punto de llamar a lo de tu vieja , bah, llame y cuando escuche la voz de ella corté. No sabía que decirle. Por favor, da una señal de vida Sandra.


Date: 23 Jan 2010 07:26:48 -0200
Subject: No podés ser tan hija de puta!!!!!!!!!!!!
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Sandra,

No podes ser tan chota. No podés mandarme un mensaje de texto de ese calibre: “estoy viva Flavio y pasando por un momento muy intenso y de gran cambio. Solo puedo decirte que pase lo que pase con lo nuestro, me siento honrada de haberte conocido.” Honrada??? Vos de honrada no tenés nada!!!! Momento intenso???? Estás con otro garchando frente a los lagos del sur??? A eso le llamás cambio??? Quién es??? Lo conozco, decime quién es y lo cago a trompadas. Es tu compañero de tango? Es el boludo de Eduardo Sarlenga que siempre te tuvo ganas?? Quién es Sandra??? Desde cuándo viene esto?? O lo conociste en el micro de camino a Bariloche??? Sandra, no podés dejarme con un mensaje de texto, no podés ser tan chota. Tan chota!!! Tan chota!!!!

Te odio.

Flavio.

Pd: Te odio. Ojala a ese pelotudo no se le pare más la chota. Chota vos!

Date: 24 Jan 2010 23:38:28 -0200
Subject: Perdón
From: flafla75@hotmail.com
To: sanyionfire@gmail.com

Sandra, perdón si te insulte. Pero estoy muy caliente. Y muy mal y muy desesperado, loca… Además de todo me siento un boludo. Acaba de llegar la tarjeta de crédito y veo tu pasaje a Bariloche que pague yo. YO. Creyendo que querías pasar un tiempo sola. Y Mirá. No estás sola. Es eso, no? Estás con alguien? Estás realmente con alguien o es… (digo esto y se me erizan los pelos del culo…) una calentura, una mojadura de bombacha… decime que está pasando Sandra. Aunque sea por respeto a lo lindo que fue nuestro amor, a los dos gatos que tenemos juntos, al hermoso departamento que compartimos estos tres años. Decime algo Sandra.

Un beso Flavio.

Si llamás a casa y no estoy, llama a la isla que estoy casi viviendo ahí. No termine el documental, no se si te interesa pero no duermo de noche. Ni de día.

Pd: si no llamame al celular. Ya me lo devolvieron.

Flavio.

Flavio los lee una y otra vez. Y le vuelve el Hormiga, que los leyó mas de una vez, que los escucho leídos por él, que los tiene reenviados en sus dos mails y que le respondió lo siguiente:

Date: 24 Jan 2010 03:24:48 -0200
Subject: Los mails de Sandra.

From:hormigatomica666@yahoo.com.mx; latengomaslargaqueflavio@hormiga.net

To: flafla75@hotmail.com

Macho, no son los mails de Sandra. Son tus mails. Vos se los mandaste y ella no te contestó. No le interesa hablar con vos. Te dejó. Se fue con otro. Ya está.

Y Flavio no puede creerlo. Flavio se indigna con el mail del Hormiga y lo llama. Y le dice que hasta que ella no se lo diga en la cara él no se lo  cree. Y Hormiga le dice que lo que no se dice se actúa. Y ella está actuando. Se fue por otro. No es tu culpa Flavio. No es con vos la cosa. Es con otro. Alegrate. Ahora otro se la va a tener que bancar a esa yegua. Y Flavio le dice que el que no se la bancaba era él. El la amaba. Y Hormiga como siempre le pone en duda el amor que sentía por Sandra y le dice que él no tiene idea lo que es el amor.



La lista de Maga.

Lunes: supermercado – facultad – laverrap – desembalar.

Martes: psicologa – facultad – buscar ropa en laverrap – anotarme en flamenco –  desembalar.

Miércoles: facultad – comprar zapatos de flamenco – desembalar – cena con  las chicas.

Jueves: verduleria- facultad- clase de flamenco – desembalar.

Viernes: facultad –  biblioteca –  video – desembalar.

Maga hace listas para todo. Para las actividades de la semana, para las del día, para el año. Tiene miedo de improvisar. Siempre. Y ahora más que nunca, y por eso organiza y organiza. Hace 10 años que se mudó de casa de su padres, sin embargo esta es la primera vez que vive sola. Hasta ahora vivió siempre con amigas, primero con dos, luego con una y luego con una alemana. Pero desde hace tres meses vive sola. La alemana se consiguió novio en Buenos Aires y le pidió que se vaya, que ella y el porteño querían vivir juntos. Y ella se fue. Y enfrento el vacío de no encontrar a nadie mas que estuviera disponible para compartir departamento, gastos y sobre todo decoración. Y es que Maga jamás decoró una casa suya. Siempre se sumó a lo que los demás proponían. Siempre las casas tuvieron el estilo de las demás personas con las que vivió. Y es que Maga muy bien no sabe lo que le gusta y se refugia en lo que eligen los demás. Por eso, ahora, su casa no tiene aún muebles, salvo el colchón en el suelo y una lámparas que le trajo la madre de la baulera, no hay nada más, no hay cuadros, no hay plantas no hay mascotas… porque ella, no sabe no contesta. Cuando se pregunta que hacer o que poner, no puede contestarse. Da vuelta y vueltas y no sabe reconocer que quiere, que le gusta. Conoce sus pensamientos pero no sus deseos. Para Maga, todo tiene que tener una explicación racional. Por ejemplo… adora los zapatos rojos de flamenco, pero jamás se los compraría por puro placer. No, son de flamenco, y por eso para poder comprárselos se anota primero en clases de flamenco. Luego se los compra y ahora sí los puede usar, aunque vaya a una sola clase. No fue su deseo. Los compró por necesidad. Ahora sentada en el suelo de su departamentito, mira las cajas sin abrir de la mudanza que en estos tres meses han juntado mucha tierra y se dice lo mismo que se dice todos los días, mañana mismo empiezo a desembalar. Y se aferra a un almohadón que fue lo único que atinó a comprar en estos tres meses.



13. ANA Y EL GORDO

5 febrero 2010

The dream is over. El campamento terminó

Ana se levanta temprano. Se cambia varias veces de ropa. Nada le gusta como le queda. Le cuesta encontrar en el ropero de su hermana algo que la haga sentir cómoda. Todo es tan Nuria, tan apretado. De pronto, se siente mal. Tiene una náusea en el estómago. Sabe que va a verlo. Sabe que lo va a tener que enfrentar. Irá? El Gordo irá a buscar a los chicos que vuelven de campamento? Se acordará?

Se acordará de mi? Habrá pensado en mí en estos días. “Adónde vas?” Le dice Nuria. “A la parroquia.” Y Nuria ríe. “Te vas a encomendar a Dios?” Ana niega, sin ánimo de hacer chistes. “Hoy vuelven los chicos del campamento. Los tengo que ir a buscar.” “Ah… y qué vas a hacer?” “Irlos a buscar.” “Ya sé, nena. Y después? Adónde los vas a llevar? Qué les vas a decir? Qué vas a hacer?”

“No sé” dice Ana. Y Nuria le dice que algo tendría que ir pensando. “A qué hora llegan? “A las 12 dice Ana. “Son las 11” dice la otra.

Y Ana mira el reloj. Y cierra los ojos. Y traga saliva. “Sí, algo tengo que hacer.” Pero no sabe qué. No tiene la más remota idea de qué hacer. Irá? El Gordo irá?

Ana llega unos minutos antes de que llegue el micro. Ya hay un revuelo de padres que esperan a sus hijos en la puerta de la parroquia. Ileana, la madre de Yamila la saluda eufórica y dice que los chicos están bien, que la hija la llamó y lo pasaron bárbaro… “Cuándo llamó?” pregunta Ana. “Recién, del celular.” dice Ileana.  “Tiene celular?” Pregunta Ana. “Y no para de llamarme. Qué va a hacer. Y hoy en día todos los chicos tienen celular. Los tuyos no, ya sé… pero vos y el Gordo son tan especiales…”

Y ella se queda, no entiende el comentario. La molesta, no le interesa. No puede con eso. En eso ve que el micro se acerca y todos los padres y madres se excitan más. Y ella mira para todos lados. Buscando al Gordo. No está. No vino. No se acordó. O no quiso. Y se pone mal. Y el micro frena y los chicos llegan y bajan y besan a su padres y lo suyos no bajan. Y en eso baja Homero bronceado, hermoso, sonriente y le grita: má!!!! Y ella se muere, contiene las lágrimas. Qué les va a decir? Y detrás aparece Virgilio, más relajado, más sonriente. Carga su mochila y la de su hermano. Virgilio es tan solidario, tan íntegro, la Rusa no sabe a quién salió. A ella y al Gordo no. Los chicos bajan y la abrazan. No preguntan por el padre. Ella se aferra a los chicos y están un rato así, tanto que los demás se van y el micro también se va y ellos quedan solos en la vereda y cuando el micro termina de irse, Ana descubre aún abrazada a su hijos, que del otro lado, en la vereda de enfrente, está él. El corazón se le detiene. Como si no pudiera creerlo. Ahí está el Gordo, impecable, con jeans y la camisa de salir que le queda tan bien y el pelo corto. El pelo corto, hace veinte años que no se cortaba el pelo. Ana lo mira, él la mira. De lejos. Ninguno atina un movimiento. Ninguno sabe que hacer. Homero lo ve y dice: “Pá!!! Papá…” y el Gordo recién ahí, cruza la calle y se acerca a ellos. Le sonríe a los chicos y los saluda mientras se acerca. Los chicos lo miran sorprendidos: “Te cortaste el pelo, pá” dice Homero. “Te queda re bien” “Sí, te queda re cool, Gordo” le dice Virgilio. La Rusa no puede decir nada, pero tampoco puede dejar de mirarlo de costado. Se cortó el pelo, está lindo. Es lindo. Tiene esa sonrisa y esas pestañas. Los ojos del Gordo la pueden. No debería mirarlo a los ojos. Nunca más. Pero no puede. Esos ojos la pueden y lo mira y él la mira de refilón, casi por equivocación y enseguida corre la vista. No quiere mirarla, no puede mirarla. Tampoco quiere sentirse torpe. Se abraza a sus hijos. Los besa. Les dice que los extrañó. Los chicos se ríen un poco. Virgilio con algo de torpeza y vergüenza de que su padre lo agarre así en público pero se deja. “Los extrañé” dice el Gordo. “Digan algo!!” “Nosotros no” dice Virgilio… “Eh, ché,  cómo le dicen eso a su padre” dice Ana defendiendo al Gordo, que está tan nervioso que no la puede mirar. “ No lo traten así a tu papá.” “Es un chiste” dice Homero. “Fueron  7 días no más,  uno no se extraña así en 7 días…” “Qué no” dice el Gordo. “Pasan muchas cosas en 7 días, en 7 días creó Dios el mundo…” Homero se ríe:Qué decís, pá, si vos no creés en Dios…” “Ya sé, pero te juro que 7 días es mucho… para lo que sea es mucho” Y por primera vez mira a la Rusa. Y ella traga saliva y dice: “Sí, hijo, es mucho tiempo.” “Vamos” dice Virgilio. “A dónde?” dice el Gordo. “A casa” dicen los chicos. Virgilio dice que se quiere tirar en su cama, estuvo bueno el campamento pero le duele la espalda. “Quiero mi cama” y empieza a caminar rumbo a la casa. Homero lo sigue. Ana y el Gordo se miran. El mundo detrás de ellos desaparece. Y ahora qué? Qué hacemos? se dicen con la mirada. Ninguno sabe. No pueden hablar, y el tiempo, los segundos parecen eternos.

Hasta que ella abre la boca y va a preguntarle qué hacemos? Pero por primera vez en la vida, el Gordo se le adelanta y sin especular le dice lo que piensa: “Te juro que no tengo la menor idea. Que no sé que hacer. Ni que decir. Ni como comportarme. Están mal las cosas entre vos y yo. Estaban muy mal y no quería aceptarlo. Seguro que hice cosas horribles y te dije cosas horribles y acepté de vos cosas horribles por cobardía, por miedo a perderte y por miedo a tenerte bien. No me importa nada, ni donde estuviste, ni qué hiciste, si te acostaste con uno con diez o con diez mil, no me importa. Sé que cultivé el silencio y eso es como criar un cuervo adentro de la casa y de la cama. Un cuervo que nos comió el corazón y las entrañas. Y me odio por eso. Y no sé que hacer”

Ana contiene las lágrimas. “Yo tampoco sé que hacer. Te juro que yo tampoco sé que hacer.” Y él la mira, se acerca, ella se estremece. Tiembla. Hace tiempo que la cercanía con el Gordo no le produce esa revolución. Se muere porque él la abrace, la toque, la bese. Y se miran a los ojos. Y ella le dice:

“No hubo un solo día en que no cerré los ojos a la noche y los abrí por la mañana, que no estuve pensando en vos. No sé como se hace. No sé si puedo. Pero no quiero perderte. Quiero que seas parte de mi vida. Está todo mal. Pero te quiero. Y no sé que hacer.”

“Vamos che??? Vienen??!!” Homero y Virgilio los miran desde la esquina de Barzana y Hamburgo. Y ellos los mira. Y se miran. Y el tiempo vuelve a detenerse. Y pasa un afilador en su bicicleta, el sonido de su flauta llamando a los clientes, atraviesa las miradas de Ana y el Gordo. Es un instante detenido. El instante de todas las posibilidades. (De volver a comenzar. De terminar para siempre. De volver a equivocarse) Vamos? Es la pregunta que aún flota en el aire y que ninguno de los dos contesta. Vamos? Y cuando se acalla la flauta del afilador, ambos dicen al unísono. Sí, vamos. Y se abrazan fuerte, muy fuerte. Los chicos sonríen al verlos y doblan por Hamburgo rumbo al hogar.

FIN ANA Y EL GORDO

Próxima entrega: “FLAVIO Y MAGA, dos barrios en Congreso”