8. Tres Ambientes c/balcón terraza. Almagro.

“48 horas juntos”

El marido la mira y espera una respuesta. La mira a los ojos. Ella le sostiene la mirada. Silencio entre ambos.

– ¿Dónde estabas? ¿Por qué desapareciste del trabajo?

Ella lo mira, traga saliva y confiesa:  – No aguanto más. Me quiero ir.

– ¿A dónde? pregunta él.

– No sé –  dice ella –   A otra inmobiliaria o a otro trabajo, no sé.

Y se mete en la casa. Él la sigue.

“48 horas juntos. No tenés que contestarme ahora, pensalo”

Y ella no para de pensar.

En el silencio de la noche, en medio de la casa a oscuras, ella no para de pensar.

“48 horas juntos”. Él y ella. Imagina. Se imagina, lo imagina. Quiere eso.

Se han visto en preciados momentos en cuentagotas. Citas robadas. Enmascaradas. Un par de horas, nunca más que eso. En poco tiempo muchísimo. Agarra una botella de vino abierta del mueble de la cocina, saca el corcho, chirriante, molesto. Se sirve en una copa gorda y la acerca a la nariz, la huele antes de tomar.

“Está apenas ajerezado, creo “  Piensa, pero se lo manda igual. Toma y toma, sacándose una sed que no es sed. Calmando un hueco que está en otro lado. Saborea el tinto.

“Sí, está algo ajerezado” se repite, como para evadirse, apartarse ella misma del tema que la consume, como para hacer tiempo, y un poco hasta actuándose, escondiéndose que no da más. Toma uno, dos sorbos… por adentro, muy por adentro, tanto que ni lo arma como frase… se pone una meta. Antes que termine la copa debe tomar una decisión y automáticamente se frena. Pero enseguida se da cuenta que se frena y se apura. La termina. Mira la copa. Se ve reflejada deformada en la copa gorda. Es imposible que siga mintiéndose. Quiere, claro que quiere verlo, si cierra los ojos aún siente el perfume de su cuello. Las manos de él le resbalan por la cintura y estallan en sus nalgas.  Quiere verlo, quiere esas 48 horas con él.

Toma su celular y escribe rápidamente. Mira la hora. Son las doce menos cuarto. Es tarde.

“No debería mandarlo “ piensa  “Mejor lo hago mañana. Sí. No. ¿Ahora?”

Doce menos cuarto.  Él está dándose una ducha cuando le entra un mensaje de texto. Mira el aparato. Espera que sea de ella. Se dice que no tiene que agarrar el teléfono mojado porque lo puede estropear, que mejor sale y se seca y después lo agarra, pero no aguanta y lo agarra con una mano mientras intenta con la otra cerrar la ducha, pero no puede, y deja de intentar cerrar la ducha y lee el mensaje de costado apoyado contra la mampara tratando de evitar el chorro de agua. Lee desesperado.

– 48 hs. juntos. Sí. Cuándo y donde? Bssss

Sábado 9 AM a lunes misma hora. “Humahuaca Hotel Boutique” habitación 134 Sr. y Sra. Silva, de Canelones, Uruguay.

A ella le parece divertido y acepta. Vive el resto de la semana esperando que llegue el sábado. La familia cree que ella se va a Paraná a  tasar una campo que le van a dar para vender, que sale a las 9 menos cuarto en un taxi para encontrarse con un compañero de trabajo que la acompañará, pero ella solo tendrá que hacer cinco cuadras desde su casa para llegar hasta el Humahuaca Hotel Boutique, un pequeño establecimiento con muy pocos habitaciones y clientes sólo extranjeros.

A él tampoco le llevará mucho llegar, a las ocho y media tiene que dejar a su mujer y a las nenas que se toman el micro  a la costa. Él las lleva  a Retiro y luego se va al Hotel. Así es el plan. Así lo esperan. A las nueve y cinco del sábado estarán comenzando las 48 horas juntos.

La noche anterior, el viernes anterior, ella está nerviosa. Hace la valija y la cierra con la combinación, con pudor de lo que ha puesto dentro. Acepta la invitación del marido para ir a cenar a una parrilla que a ella y a los chicos les encanta. Es una noche cálida, agradable, ella está contenta, verborrágica y no para de hablar y de hacer chistes. Los chicos la festejan. El menor la toma de la cintura y entra al restaurante abrazándola. El marido y el mayor entran discutiendo de fútbol. Los anotan en una lista de espera y se sientan en un banco de plaza en la entrada a esperar. Mientras se ríen de los chistes mal contados del menor el tiempo se les pasa rápido, ameno, hasta que la encargada lee de una planilla:

– Manuela.

Ella se levanta del banco y sonríe. Pero la chica no la mira a ella, mira a otra mujer que se está acercando. Ella la mira, es bonita y bien delgada, un pelo brilloso y negro que le da un poco de envidia. Pero no llega a mirarla más porque se queda helada al ver al marido de la Manuela que estaba primero. Es él, de la mano de dos nenas preciosas, de dientes blancos y pelos brillosos. Él la ve y palidece. La mujer no lo nota. Sólo ellos se miran y tragan saliva. En un segundo, ella ve a la mujer, a las nenas, a la amorosidad de él como padre y él ve a su marido, a sus hijos que le hacen chistes a ella porque se confundió y no era esa Manuela, su humanidad como madre. Ellos sólo se miran.

La mujer le dice:

– Vamos, ya está  la mesa –

Él se deja arrastrar por la nena más grande y entra al restaurante. Ella se queda ahí, estaqueada.  El marido se acerca.

– ¡¡¡Oso!!! – Le dice. Ella no dice nada. Él la abraza.

– No te enojes,  gordita.

Y ella le dice que no, que nada que ver y sigue mirando cómo la familia delante suyo toma asiento en una mesa para cuatro en la ventana.

Sábado 9 AM. Humahuaca 3435

Nadie se presenta a tomar a habitación 134 del Humahuaca Hotel Boutique. La encargada llama al teléfono que le dieron y la operadora dice que no pertenece a un abonado en servicio.

Sábado 9 AM Rocamora 4353

Él estaciona su auto y cierra el portón del garage. Acaba de dejar a su mujer y las nenas en Retiro. Antes de bajarse mira el pino centenario que se yergue en medio del jardín de su casa. Una rareza para el barrio. Mira su celular. Busca el teléfono de ella y lo mira. Lo mira.

Sábado 9 AM Guardia Vieja 4335 10 A 3 ambientes con balcón terraza.

Ella abre la puerta del departamento vacío hace dos meses, sube las persianas y abre las ventanas. No es muy amplio el departamento pero el balcón terraza vale todo. Sale y mira el cielo, limpio, claro. Una hermosa mañana piensa. Y mientras se apoya en la baranda saca su celular y busca el teléfono de él y lo mira.

Él mira el número de ella. Ella el de él. Y al mismo tiempo ambos borran el número del otro.


 

FIN

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